Australia
Este si que fue un viaje por entero de placer y puede que algo iniciático, me lo plantee hace unos meses tras la muerte de mi padre, suceso que me cambió la forma de ver la vida. Además mi separación era reciente.
Iba a hacer el viaje de mi vida, un viaje para aclarar ideas. Tenía que buscar el destino que más me gustara, ya que iba a hacer ese viaje tan especial, caro e irrepetible, aquel que haces una vez en tu vida, por lo menos que fuera el destino más soñado por mí.
Amazonia, Canadá, Siberia, Congo, Guinea ecuatorial, Polinesia francesa, Tanzania, infinidad de destinos se me ocurrieron pero al final por lejano y distinto ganó Australia. ¿Que parte de Australia?, desconocía casi todo.
Me fui empapando de la escasa información disponible por Internet y encontré un lugar que me pareció interesante, el parque nacional de Daintree al norte de Queensland, un lugar salvaje, poco tocado por el hombre donde confluyen diversos ambientes, bosque lluvioso, estuario con manglares y barrera de coral, un auténtico paraíso de biodiversidad y un lugar excelente para la pesca. Cientos de especies vegetales y animales en libertad, marsupiales, casuarios, varanos, cocodrilos, etc... Y si hablamos de pesca, barramundis, saratoga, GTs, túnidos de numerosas especies, marlin, spanish mackerel, coral trout y una infinidad de especies deportivas más, un sueño.
La cruz es que es uno de los lugares con mayor cantidad de animales mortales de la tierra, tiburones peligrosos, cocodrilos, medusas mortales, serpientes, arañas, conos, pez roca, etc. en fin iremos con cuidado.
Mi idea es realizar un recorrido combinando el transporte público con el trekking, de Cairns a Cocktown pasando por Daintree, unos días en hostal y otros acampando, como me pique. Si me apetece cambio de planes, eso si, un par de días de pesca en barco y por lo menos uno de snorquel en la gran barrera no me los quita nadie.
Compré billete de salida para finales de julio y realizaré varias escalas, era la única manera de abaratar el vuelo, que aun así es carísimo.
Barcelona- Frankfurt-Sydney-Cairns
Más de 30 horas. Ya he sacado el visado electrónico en el aeropuerto y he reservado 2 noches de hotel en Cairns, un hotel que tiene buena pinta, ya os contaré. También he reservado 2 días de charter de pesca a la gran barrera a por monstruitos.
Pensaba ir solo ya que creía imposible convencer a nadie para acompañarme pero mira por donde lo cuelgo en el foro de pesca y se apunta otro loco como yo, es un chaval de Barcelona y la idea del viaje le parece bien, a nuestra bola, nada de organización. Siempre he huido de los viajes organizados, me parecen un coñazo. Es verdad que lo ves todo, ¿pero como lo ves? Con un cohete en el culo. Prefiero ver poco y verlo tranquilo, además es como ocurren más anécdotas interesantes, yendo por tu cuenta, conoces más gente y ves y comes cosas más acordes con el país y no tan enfocadas al turismo.
Nos vacunamos, no obligatoriamente pero si recomendadas del tétanos, hepatitis A y B y tifus. Además pedimos consejos para potabilizar agua y demás.
Ya os contaré cuando llegue el día, ya falta menos.
Datos de Queensland
Queensland está situado al Nordeste de Australia y es uno de los lugares del mundo con mayor cantidad de parques nacionales. Su interior es desértico, el outback, que contrasta con su selvática costa. Sus paisajes son espectaculares, el sueño de cualquier fotógrafo. Una cosa que choca nada más llegar a Queensland es su variada y accesible fauna salvaje, parece un documental del National Geographic en vivo y en directo, cocodrilos, serpientes marinas y terrestres, ballenas, casuarios, opossums, canguros arborícolas, wallabies, rapaces, cangrejos, saltarines del fango, pelícanos, cacatúas, loros y un largo etc. de especies habitan esta región y por lo general son muy fáciles de observar.
Cairns (ciudad donde iniciamos nuestra singladura), turística ciudad del norte de Queensland y campo base para descubrir una de las selvas más primitivas y mejor conservadas del mundo, el rainforest y la gran barrera de coral. Esta es sin duda una de las mayores maravillas de este planeta, la mayor estructura construida por seres vivos y la única visible desde el espacio, auténtico paraíso natural con más de 2300 Km. de longitud y más de 3000 arrecifes. En ambos lugares la biodiversidad es espectacular, miles de especies viviendo en un lugar con escaso impacto humano, favorecido por la baja densidad demográfica y la excelente protección que se le brinda desde el gobierno y por la gran conciencia ambiental del pueblo australiano.

Esta zona goza de un excelente clima, con una media de 300 días de sol anuales. Entre el trópico y el ecuador, las temperaturas son suaves todo el año, oscilando entre 24º C y 32º C. En estas latitudes no existen estaciones como las conocemos en Europa, se divide el año en 2 periodos climáticos, el seco, más fresco y el lluvioso, más cálido. La pluviometría es muy elevada lo que permite a la vegetación crecer de forma exuberante. Periódicamente grandes ciclones devastan la costa provocando grandes daños en pueblos, selva y arrecifes. La zona es montañosa y son numerosos los hábitat que alberga, arrecifes de coral, playas vírgenes, estuarios con manglares, ríos de transparentes aguas y selva primaria con variaciones en sus diversos pisos altitudinales.
El vuelo
Quedé con Cristian, mi compañero de viaje en el aeropuerto de Frankfurt para coger el avión de Quantas que nos llevaría a Sydney, por lo que empecé el viaje solo desde el aeropuerto del Prat. Creo recordar que hice trasbordo en Madrid y en poco tiempo llegamos a Frankfurt donde tendría que esperar más de 6 horas. Por suerte conocí una pareja de amigos de Barcelona, un chico y una chica que se dirigían a Australia también y se pasó el tiempo volando. Buena cerveza y peor comida en Alemania. Me cachearon en plan metemano en el puñetero aeropuerto y miraron mis carretes de pescar bomba con no se qué producto.
El avión de Quantas impresionante, enorme y hacía trasbordo en Malasia, precioso aeropuerto por cierto. Llegamos hechos polvo después de más de 35 horas de viaje, por supuesto sin dormir. El aeropuerto de Sydney es enorme y hacía frío, 8 grados, allí es invierno. Luego trasbordo a Cairns. Una de las cosas que más te impresiona cuando viajas a Australia es la inmensidad. En el vuelo de Sydney a Cairns ya percibes que estás en un lugar muy distinto a lo que conocemos en Europa. Montañas, bosques, desierto, selva, playas y arrecifes se suceden en el trayecto sin apenas traza humana que ensucie el paisaje, Australia es un continente aun agreste y salvaje. Llegamos al aeropuerto viendo los arrecifes de coral, grandes estuarios de ríos y las montañas selváticas desde el aire, todo un espectáculo.
En el aeropuerto nos registraron por si acaso teníamos algún bicho en la maleta, son muy rigurosos y con razón ya que su isla está llena de fauna y flora únicos en el mundo. La foto de Steve Irving presidía la llegada y recordaba la norma de no traer nada biológico.
Primera toma de contacto
Nada más salir afuera ya encontramos una palmera con un nido, nada más salir. Pillamos un taxi y fuimos al Serpent Hostel, lodge de mochileros donde había reservado habitación. Muy guapo por cierto, con un gran jardín, lástima el ambiente de adolescentes borrachuzos. Didgeridoos de decoración y ordenadores para chatear. En España volarían y allí nadie tocaba nada, que gente más honrada.
Lo normal al llegar al destino después de un viaje tan largo es descansar, por lo menos lo más razonable, pero en fin, somos pescadores y la afición nos puede, incluso más que el cansancio. Dejamos las maletas en el hotel y pertrechados con nuestro equipo de pesca enfilamos en dirección a la playa, observando los frondosos manglares y abundante fauna salvaje.
Para nuestra decepción había marea baja por lo que decidimos dirigirnos al puerto donde a buen seguro encontraríamos el calado suficiente para pescar, por el camino nos deleitamos observando la numerosa fauna de la zona, saltarines del fango, caracoles, cangrejos enormes, ibis, pelícanos y gran variedad de aves desconocidas para nosotros, estábamos flipando. Había señales de peligro por cocodrilos y medusas en medio del paseo marítimo, si a esto añadimos los tiburones de varias especies que pululan por la zona podemos imaginar porqué nadie se baña en el mar.
La gente se bañaba en una piscina situada en el paseo marítimo y gratuita.
Llegamos al puerto deportivo donde escasamente había un par de metros de agua, la zona más profunda estaba vedada a la pesca y en Australia todo el mundo respeta las normas, por lo menos no vimos a nadie infringiéndolas. La licencia de pesca en Queensland no es necesaria según nos informaron.
Estaba muerto de hambre y como Cristian optó por comer pizza yo busque comida más típica del lugar. Entre en un restaurante que se llamaba Cairns Museum, muy guapo y en el que había un poco de todo, hamburguesas, platos combinados y Barramundi, pez típico de esa zona muy valorado como pez deportivo, eso no me lo podía perder. Nada más entrar pregunto chapurreando ingles donde me siento y me dice la camarera, ¡Eres español!
Que flipe, era de Madrid, que alegría. Pedí un excelente Barramundi y charlamos largo y tendido sobre la zona y lo que pretendíamos visitar. Muchas y buenas cervezas en Australia. Luego fui al puerto donde había quedado con Cristian para pescar.
Empezamos a observar y vimos los peces pasto saltando enloquecidos a pie de muro, no podía creer lo que estábamos viendo, atunes en metro y medio de agua. Me apresuré a lanzar un Amulet Platinum y en un par de lances clavé un animal de buen tamaño y potencia, a buen seguro un atún, empezó a sacar hilo y finalmente partí. Mi compañero clavó otro que también perdió en la lucha, que mal empezamos. Una lanzada más y clavo otro más pequeño y no tan fiero, resultó ser un pequeño Flathead, pez feo y agresivo del que tuvimos numerosas capturas ese día. Mi primera captura en Australia.
Más tarde clavamos otros peces algo extraños, alargados y brillantes, finos como una espada que se denominan largehead hairtail y que saltaban hasta desclavarse una y otra vez. Lo más destacable del día fue una enorme manta de más de 10 kilos que se zampó un Amulet y que con el equipo equivocadamente ligero que utilizábamos acabó partiendo el sedal tras una alocada carrera.
El agua hervía literalmente de actividad con pajareras a escasos 30 metros del muelle y enormes salpicaduras que volvían loco al pez pasto y a nosotros también. Acostumbrados a pescar desde costa en el Mediterráneo, con más que discretos resultados, nos sorprendió la cantidad de picadas y el tamaño de los peces de esa zona, un auténtico sueño. Luego un paseo por Cairns, la zona del casino y río donde vimos un árbol desde donde salieron volando cientos de enormes murciélagos frugívoros, estábamos en Australia.
Esa noche visitamos Cairns y cenamos en un restaurante que se llamaba Dundees donde la especialidad eran diversas carnes a cual más exótica: Canguro, dromedario, cocodrilo, emú, barramundi y búfalo. El cocodrilo era lo mejor, sabe a marisco, flipas, pero muy caro. Cuando acabas te dan un diploma conforme has probado la carne de cocodrilo.
De camino al lodge vimos cientos de loritos de varias especies. Luego salida nocturna de poco rato a ver si veíamos algún animal. Nos fuimos a dormir ya que teníamos que planificar la aventura de los próximos días.
Por cierto conducen al revés, vaya peligro, por costumbre siempre mirábamos para el lugar equivocado. Cuidado con fumar en la habitación, si salta la alarma antiincendios se presentan loa bomberos y te cobran una pasta.
Nos despertamos temprano y vamos a desayunar al Cairns Museum donde nuestra compatriota nos asesora muy amablemente sobre las distintas opciones de ocio. Vamos a buscar transporte público para ir al parque nacional Daintree. ¡Sorpresa!, no existe. Desde casa te imaginas el viaje de una manera totalmente distinta a como acaba siendo. Yo quería comprar una tienda de campaña y acampar en la playa o el campo y recorrer el parque nacional. Vaya flipado.
No hay transporte público para ir al parque nacional, solo paquetes de varios días en lodges selváticos.
El parque nacional es una enorme selva primaria con manglares y estuarios que tiene un camino de tierra que se anega en época de lluvia dejándolo intransitable. Cuando sube la marea, sube mucho y deja de existir la playa, se une la selva y el manglar con el mar, bichos de toda índole pululan dispuestos a cebarse con nosotros y sin contar los enormes cocodrilos de hasta 7 metros que visitan las playas y las serpientes venenosas que son legión, de las arañas ni hablemos, más grandes que una lata de refrescos. Como para acampar por ahí. Mejor un lodge confortable y haremos excursiones.
Las agencias de viaje son numerosas y las opciones infinitas:
Visita a Uluru, gran monolito situado en el corazón de Australia en el Outback o gran desierto.
Kakadú en el territorio del norte.
Isla Fraser, isla de arena más grande del mundo con selva y lagos prístinos, buena pesca y abundante fauna.
Numerosas playas de aquí a Brisbane, un auténtico paraíso.
En la zona:
Daintree con visita a Mossman Gorge, opción que escogeríamos ampliando unos días el paquete inicial.
Buceo en numerosos atolones, en unos días contratamos una excursión para practicar snorquel en Green Island, parque nacional marítimo-terrestre.
Paquetes y excursiones de pesca variados, conseguimos uno que conocíamos de internet para el día siguiente.
Contratamos un charter en Cairns para pescar en el mar del coral, en la gran barrera, el guía era un tipo simpático, un tal Kerry.
Salimos al amanecer desde el estuario de aguas calmadas y bellísimos manglares, rápidamente fuimos costeando en dirección a la gran barrera que dista unos
En esa lancha, de mediano tamaño, no quisimos arriesgarnos a tan largo trayecto y optamos por pescar en Fitzroy Island, bellísima isla y parque nacional al sur de Cairns, muy buena zona para pescar Spanish Mackerel y GT, hace un par de días se capturaron algunos enormes según pudimos ver en foto, realmente espectaculares. Empezamos a pescar a jigging y no transcurrió demasiado tiempo hasta que capturamos el primer pez, un gold spotted trevally que entro decidido al jig, un Wonder Squid. Posó para la foto y fue liberado.
Momentos después capturamos un Spooted Mackerel de un par de kilos pero de gran fuerza y potencia, realmente desproporcionada para su peso.
Antes de cambiar de escenario desayunamos en Turtle Beach, hermosa playa de fina arena y exuberante selva donde pudimos ver en poco más de 5 minutos 3 tortugas marinas, realmente el nombre de esta playa le hace justicia. Quise bañarme en sus fantásticas aguas y el guía me dijo, yo no lo haría, le hice caso, donde fueres haz lo que vieres.
Ya bien desayunados nos dirigimos a un pecio, de norma muy prolífico en capturas según nos comento el guía, dado el estado de la mar fue lo más sensato. Nuestros intentos no tardaron en dar sus frutos, en pocos minutos embarcamos nuestro primer pez en ese pecio, un torpedo scad una especie de carángido muy vigoroso, al momento otro, habíamos dado con el banco y en ocasiones los tres recibíamos picadas simultáneamente, son muy voraces, atacan incluso los Ocean Arrow de 200 gr, jigs casi tan largos como ellos, aunque el Amulet Platinum de 50 y 80 gr nos deparó la mayor parte de las capturas. Caballas y jureles también entraban francos a los jigs y capturamos gran cantidad, nos echamos unas risas sobre lo irónico de tener que viajar a Australia para capturar lo de siempre, ¿que sería lo próximo? ¿Una melva?
Yo fui uno de los responsables de las estupendas capturas que realizamos ya que era el encargado del brumeo, fui dejando un rastro de sándwich detrás de la barca muy apetitoso. Realmente el mar estaba malo de narices.
Cuando encaramos el pecio correctamente, tarea nada fácil con esa mar empezó el festival, la caña se doblo hasta meter la puntera en el agua y el carrete empezó a chirriar, bombea que te bombea después de trabajar el pescado 5 minutos largos embarcamos nuestra primera pieza importante, un hermoso large mouth nanigai de más de 10 kilos, un gigantesco animal de gran potencia y exquisita carne según nos comentó el guía, si a esta captura le añadimos durante la lucha el espectáculo de observar 2 gigantescas ballenas a escasos metros de nuestra barca, resulta una experiencia inolvidable.
Pusimos la artillería pesada, los jigs más grandes y en algo más de 2 horas de frenética actividad embarcamos 5 large mouth nanigai de entre 10 y 15 kilos y numerosos peces medianos y pequeños, un auténtico gozo.
Ya de camino desapareció misteriosamente de mi caña un señuelo, un X-Rap blanco al que tenía mucho cariño. Pensé que era cosa de Cristian que lo había guardado. Pero al final resultó que nuestro guía coleccionaba señuelos ajenos. Este amable caballero nos recomendó un Buffet libre en un restaurante llamado Charlies donde van a comer los australianos, buffet de ostras y gambas por 25 euros, Kerry, mi ídolo, nos dejó llevar un par de pescados grandes tras ofrecernos los pequeños y de peor calidad cosa que rehusamos, supongo que haría buen negocio con el resto. Vaya pirulas el Kerry de las narices.
Visto el panorama de los restaurantes de la zona, caros los buenos (medio buenos) y malísimos los baratos decidimos cocinar los pescados. Con un cuchillo muy desafilado y mucha paciencia conseguí limpiar, eviscerar y trocear un pez de varios kilos, habíamos comprado unas verduras y aceite de oliva. Mientras los demás se hacían espaguetis con pinta infame nos preparamos un pescado a la plancha fantástico con verduras salteadas y una buena cerveza comprada en la licorería, éramos el centro de atención, los españoles frikis, je je, pura envidia. Limpié mi parte de cocina al acabar, cosa que casi nadie hacía, que asco de backpackers europeos, más guarros. Lo siento, soy muy fisno.
Luego cervecita en la discoteca del hotel y espectáculo gratis a cargo de un grupo de adolescentes ingleses de viaje de fin de curso.
Desayunamos y nos fuimos a contratar una excursión de buceo para el día siguiente, nos comentaron que Green Island era espectacular. Adjudicado. Si era espectacular pero hubiera preferido pagar más y visitar un lugar más virgen, remoto y menos masificado.
Después de un buen paseo buscamos un lugar para comer, fish and chips, tiene que ser bueno, la cantidad de filetes de pescado era espectacular. ¡Puajjjjjjjjjj! Que asco, peazo rebozao grasiento, quiero ir a mi casaaaaa….Después de comer decidimos ir a pescar al río que hay cerca del aeropuerto en una zona de playa donde todos los australianos andan descalzos por la calle y hay que tener cuidado con los wallabies de noche para no atropellarlos. Pillamos un taxi que conducía un indígena de Indonesia, por sus rasgos y tatuajes era casi seguro de alguna tribu de aquellas, antiguos cortadores de cabezas. Nos dejó a pie de río y quedamos a las 20:30 en punto para volver. La gente pescaba desde el puente y los únicos colgados pescando a pié de río éramos nosotros. Pescamos en una barra de arena en una playa de ensueño, más tarde nos dijeron que es donde descansan los grandes cocodrilos habitualmente, mejor cambiar de hábitos y adoptar las costumbres del lugar.

Tomamos un sendero por la jungla y pescamos el gran río a la hora crepuscular, vaya pareja de inconscientes.
Con noche cerrada fuimos al pueblo a tomar algo y esperar al taxista. Quedaban 10 minutos y llamo desde una cabina a casa cuando vemos pasar al taxista en dirección a Cairns, no nos había esperado, ¡Maldición!, nos cagamos en todos sus antepasados de Java, sumatra y Borneo, por si acaso. El camino era muy largo para hacerlo andando, 14 o 15 km, fuimos a cenar en un restaurante muy guapo al borde de la playa, bastante bueno y barato, que raro. Ensalada y bistec con guarnición y encima preparado con gracia. Aceite de oliva, ¡Milagro! Muy bien. Luego nos pidieron un taxi y al lodge.
Hoy iríamos a Green Island, es una isla paradisíaca a unos 30 km de Cairns, parque nacional y reserva de la biosfera.
Corrimos a pillar un autobús que pasaba para por los diversos hoteles para ir al puerto. Localizamos el barco, era enorme, y desayunamos unas hamburguesas. Se podía ir en 2 tandas, a las 8 de la mañana o a la 11 de la mañana. Menos más que pillamos el primero, nada más llegar pudimos ver enormes mantas diablo en los arrecifes y corrimos a alquilar el equipo y al agua, fuimos los primeros en entrar, aun no había llegado la marabunta de japoneses y estaba la marea alta, lástima exista la prohibición de pescar.
Raudos nos sumergimos en el agua, es mejor adelantarse y poder observar los animales aun tranquilos, fue un espectáculo inolvidable poder disfrutar en directo de tanta biodiversidad, corales multicolores, duros y blandos, anémonas, estrellas de mar de formas extravagantes y colores imposibles, peces loro comiendo corales, peces ballesta, peces payaso y gran número de especies más. Conseguimos nadar agarrados a tortugas marinas y en contra de las recomendaciones, más bien normas, nos alejamos del arrecife hacia aguas más profundas y azules donde vimos un inmenso pez guitarra descansando en el fondo y bancos mixtos de Gts con diversas especies menores, una experiencia increíble el nadar a escaso metro y medio de un banco de Jureles gigantes algunos de más de 20 kilos sin que estos muestren inquietud alguna. Lástima que el inesperado encuentro con un enorme escualo de más de 3 metros nos hizo desistir de adentrarnos más en la zona profunda, buscamos de inmediato refugio en el arrecife, algo “acongojados”. La parte terrestre de la isla no es menos espectacular con su selva muy característica y variada avifauna.
La marea había bajado y nos fuimos a comer. Más bazofia turística. Los pájaros están acostumbrados a la gente y no se asustan, se abalanzan literalmente en el plato a robar comida. Por la tarde disfrutamos en el muelle soñando que pescábamos los Gts enormes que se paseaban por doquier.
Llegamos de la excursión y en el lodge oímos hablar en catalán, ya flipas. Era una pareja de Barna. Una chica jovencita rapada al 1 y un chaval greñudo muy simpático. Venían de recorrer casi toda Australia, Kakadú, el Outback, Brisbane y Cairns. Quedamos para cenar. Era una pareja de amigos de Barcelona que se habían lanzado a la aventura. Nos contaron muchas historias que les habían pasado, realmente alucinantes. Dormían en el coche o sobre el, llevando coches de un lugar a otro para viajar gratis, casi sin un duro y menos medios. Nos contaron muchas anécdotas, entre ellas algún problema con los aborígenes, les quisieron quitar la cámara y pegarles por hacerles una foto. Durante muchos años el gobierno Australiano los ha puteado, considerándolos casi como animales y no es de extrañar la hostilidad que demuestran hacia los blancos. Se les ve deambular por las calles, muchas veces en plan vagabundo o bebiendo y no se acaban de adaptar a este nuevo mundo urbano. Una pena ya que me hubiera gustado confraternizar con ellos, muy distintos a los encantadores Pemón de Venezuela, siempre alegres. Los aborígenes se veían tristes, muy grises.
Compartimos cena con nuestros nuevos amigos, nosotros compramos un par de menús mexicanos infames en el lodge y ellos unos “nodgles” o algo así, ósea fideos chinos de bote y mucho vino tinto. Luego contando aventurillas en la playa bajo las estrellas de Australia para acabar la noche, mañana tocaba aventura.
Daintree
Al día siguiente nos recogieron temprano en el lodge y nos dirigimos a Mossman Gorge donde de camino vimos numerosos wallabies y algunas playas espectaculares y solitarias.


El recorrido guiado por este paraje es realmente excepcional, el rainforest en todo su esplendor. Es una selva con enormes árboles, algunos con un diámetro colosal y más de 40 metros de altura y algunos de más de 50, realmente espectaculares, hay plantas y animales muy singulares como una especie de helecho con una antigüedad de más de 150 millones de años o el también primitivo casuario, enorme ave parecida al avestruz, muy rara que solo se encuentra en estas selvas y en la vecina Papua Nueva Guinea. El recorrido bordea un río de aguas prístinas que alterna rápidos y pozas.


Vimos una serpiente, según nos informaron más tarde de picada mortal, que se encargó de recordarnos donde nos encontrábamos y de la necesidad de mirar donde poníamos los pies. Un chino o japonés empujo a la serpiente con un palo cuando Cristian le echaba una foto, para matarlo al cabrón.

Luego vimos los árboles más espectaculares que nunca he visto, gigantescos y llenos de otras plantas, helechos y líquenes.

Luego vimos el estuario del río Daintree un lugar tan bello como salvaje.
Al mediodía llegamos al río Daintree donde realizamos una visita guiada en una barcaza desde la que observamos numerosos cocodrilos marinos descansando en las orillas, el más grande de más de 4 metros y 400 kilos de peso, según nos comentaron pueden sobrepasar los 7 m y la tonelada de peso, como para caerse al agua.

Vimos también serpientes, alguna tan espectacular como el pitón diamantino y numerosos pájaros de toda índole. Nos contaron peculiaridades de ese manglar, uno de los mayores y diversos del planeta con más de 20 especies de mangle, a cual más pintoresco.

Mirad este pequeño cocodrilo en la rama
Comimos en una taberna típica de Australia con los lugareños algo parecidos a cocodrilo Dundee. Traspasamos el río con el autocar y en la espera el chino de antes tonteando en la orilla, el guía nos dijo que preparáramos las cámaras por si salía un coco a merendar, no salió, lástima.
Luego traslado al lodge, un conjunto de cabañas entre la selva y los manglares, el Jungle Village, situado a escasos metros de Cape Tribulation, lugar donde embarranco el barco de James Coock en una de sus expediciones pasando junto a su tripulación numerosas tribulaciones, de ahí su nombre.
Es un lugar realmente hermoso, con enormes playas de blanca arena, arrecifes de coral y ríos infestados de cocodrilos, en época veraniega proliferan mortales medusas, sin duda acogedor.
Las excursiones en este lugar tan poco explotado deparan agradables sorpresas ya que la observación de la fauna salvaje no es difícil, las especies interesantes son muchas, casuarios, varanos, cacatúas, loros multicolores, serpientes, opossums, canguros arborícolas, zorros voladores de enormes dimensiones y muchas otras especies de fauna y flora únicas. Visitamos la Bat House, caseta en medio de la selva de con funciones didácticas donde el amable naturalista que lo regenta nos informó muy bien sobre ese excepcional entorno que es el Rainforest. Nos enseño la foto de un enorme pitón diamantino que sostenían entre varios hombres, era gigantesca, se podría comer a un hombre casi seguro. Realizamos una excursión al Mount Sorrow, territorio casuario por excelencia, tendríamos cuidado, estaban con pollos y se tornan agresivos hasta el extremo de matarte de una patada. Un camino infernal en medio de la selva nos llevó a la cima en una agotadora excursión de más de 7 horas que nos dejó extenuados y aquí el lumbreras en chanclas, las botas que traje para trekking me dejaron agujeros en los pies y no fui capaz de volver a ponérmelas, bajamos anocheciendo algo cagados por que es muy difícil seguir el camino en esa selva, vas siguiendo lacitos en los árboles, si no te pierdes y hasta que se haga de día.
No vimos casuarios pero si sus huellas y excrementos. Cena asquerosa en el lodge. Esa misma noche, reventados, observación de fauna con linterna en la selva y manglar, lugar este último donde se pueden ver sobre el agua los brillantes ojos de los cocodrilos que lo habitan. Mientras los demás estaban en la disco nosotros por ahí viendo bichos, es tontería recorrer medio mundo para ir a una discoteca, para eso me voy a Salou. Había una excursión de pago por la noche para ver fauna, unos 30 euros y vimos más animales nosotros por libre que ellos pagando.

Al día siguiente fui a pescar a las 6 de la mañana, crucé un río vadeando que tenía el famoso cartel de peligro cocodrilos, vaya inconsciente, después de las explicaciones de un Herpetólogo aficionado y ver los diarios ahora no lo haría y más tarde escalé Cape tribulación. Probé pescar y pescar y nada.

Comimos fatal, peor que fatal. Las odiosas ensaladas con salsas de colores diversos a cual peor y los desayunos que me dejaron traumatizado.
Hicimos numerosos paseos por la selva e intentos infructuosos de pescar, visitamos preciosos ríos que desembocaban en la playa donde pescaba un hombre pequeños Permit y según ponía en los carteles había muchos cocodrilos.
La pesca en el mar desde costa en esta zona se torna penosa debido a las grandes mareas y a lo peligroso de su fauna por lo que decidimos contratar un charter en Port Douglas.
Me tocó compartir habitación con 7 personas, no me mola pero no había opción y conocimos viajeros interesantes como una chica que había recorrido muchos países en solitario y que me enseño la cruz del Sur o un chico Vasco que llevaba recorriendo Australia desde hacía meses con una furgo alquilada. Las furgonetas son un puntazo, se alquilan por muy poco y van decoradas con dibujos de toda índole, es muy gracioso.
Fuimos a comer a un restaurante en medio de la selva y era guapísimo, se comía bien, raramente bien para ser Australia, vimos diarios con ataques espeluznantes de cocodrilos, uno entró en un camping y dejó heridas a 12 personas. Hacía 15 días un tiburón se comió a una chica, que panorama.
Desde el camino vimos cacatúas, pavos y gallináceas salvajes.

En la selva hay unas hormigas verdes que saben a limón, que curioso y al lado de nuestra cabaña la araña más grande que he visto nunca, como una lata de cerveza. Vaya ejemplar, amarillo y negro, peligro seguro.
Los trabajadores del lodge, unos bordes en general, amargados por tanto curro, en fin, el lugar precioso, el lodge no tanto. Como anécdota curiosa encontrar un libro en la biblioteca del lodge de Iker Jiménez, Noche de Miedo, que panzón de reír.
Tocaba ir a Port Douglas. Autocar y nos vamos, llegamos de noche y cargados, preguntamos en un lodge y estaba a tope, que putada. Nos dijeron donde había otro y nos aposentamos. Salimos al paradisíaco jardín y una chica de piel blanca y ojos azules acompañada de un chico negro, africano, nos espetó, ¡Sois españoles!
-Digo, ya ves de Barcelona.
Como ella, para nada lo parecía. Resulta que estaba viviendo allí y se trasladaba con su marido a Barcelona en pocos días, nos había reconocido por los tacos tipical spanish. Habían estado viviendo en Mozambique de donde era él. Quedamos para salir de fiesta esa noche.
Port Douglas.
Es una ciudad de casas bajas estilo colonial, muy parecido a Cairns, con un bonito puerto y bastante tranquila. Muchos manglares, un río, cocodrilos y muchos loros.
Quedamos para ir a una discoteca donde hacía la elección de la chica coyote, casi todo el mundo europeo.
El camarero me echa una foto con el móvil a traición. Acababa de ligar, que suerte la mía.
Nos lo pasamos bastante bien, la música cojonuda y la conversación mejor, disfruté hablando con nuestra nueva amiga que me explicó un montón de cosas de Mozambique, la malaria, el SIDA galopante de la región, un gusto hablar con ella. Luego al lodge donde descubrimos que la tercera persona que lo ocupaba estaba haciendo el Kamasutra con un ligue, en plan tienda de campaña. Que agobio dormir acompañados.
Nos cambiamos de habitación ya que la iban a ocupar y ya nos habían avisado, la nueva era un zulo con un tragaluz para respirar donde dormíamos con 5 personas más, que horror. Al día siguiente pesca de Manglar.

El mar no mejoraba de forma sustancial por lo que optamos por contratar un charter a dos días vista y en espera pescar el río en Port Douglas. Alquilamos un bote y escuchamos atentamente los consejos del responsable sobre los mejores lugares del río, especies, tallas mínimas, peligros varios (cocodrilos y “michis”), etc. Las especies más comunes que se pueden pescar son: fingermark, mangrove jack, bream, barramundi (en temporada), flathead, spotted gunter bream, striped moses perch, estuary cod, queenfish, blue salmon y trebally.

Remontamos el río pescando los meandros y entradas de tributarios, pescamos a spinning en superficie con los Hurricane Popper y Punisher Pencil de atron, y con los socorridos Amulet Platinum a cacea durante los desplazamientos. Capturamos varios bream, pez parecido a la dorada y bastante común, un mangrove Jack, un Gt de discreto tamaño y nuestro viejo conocido largehead hairtail de afilados dientes y alargado cuerpo, buena pesca para tan poco rato teniendo en cuenta la época del año.

Olvidamos el repelente de mosquitos, craso error, los “michis” o Sand fly se cebaron en nuestra piel, centenares de dolorosas picadas nos torturaron durante más de una semana, este animal es un minúsculo insecto que secreta ácido y ocasiona una herida con gran dolor inicial y que causa un gran picor, malditos “michis”. Nos hicieron polvo, gritábamos a cada contacto con esos bichos y Cristian acabó fatal. Esa tarde fuimos a comprar para comer bien junto a nuestros amigos españoles, preparé una ensalada en condiciones, pan con tomate y embutidos españoles e italianos, eso si, con un excelente vino australiano. De segundo filete a la pimienta verde. Que gozada. A dormir pronto que tocaba pesca.
Pesca extrema en la gran barrera de coral
En esta zona, cerca de Port Douglas perdió la vida Steve Irving más conocido como cocodrile hunter, un auténtico mito en Australia, hace escasos meses a causa de un fatal accidente, una raya le atravesó el corazón con el aguijón defensivo de su cola. Una perdida irreparable para los amantes de la naturaleza. Ferviente conservacionista dedicó su vida a difundir el respeto por la fauna y flora salvajes de Australia. No en vano escogió esta zona para rodar documentales sobre la vida marina en la gran barrera. Ahora nos disponíamos a pescarla si las condiciones climatológicas nos eran favorables.
El barco era excelente y cómodo, bien equipado para las distintas técnicas de pesca, jigging, spinning, cebo y trolling con aparatos electrónicos último modelo, casi futuristas, lo que más nos impresionó fue la magnifica sonda en 3D. El capitán y la tripulación muy profesionales, buenos conocedores de la fauna marina y además simpáticos, el día prometía.
Nos dirigimos a la gran barrera, el mar estaba bastante movido pero dado el tamaño del barco se podía pescar de forma aceptable, imposible con un barco menor.
La gran barrera en esta zona es un espectáculo increíble, el arrecife se extiende paralelo a la costa hasta donde alcanza la vista creando una barrera cromática de singular belleza, azul intenso en el exterior del arrecife y verde turquesa en su interior. Vimos también una venenosísima serpiente marina de color marrón nadando en la superficie.
Las capturas inicialmente fueron de discreto tamaño, un coral trout, un spanish flag y un red emperor sucumbieron ante el Amulet Platinum en los primeros minutos.

Nuestros compañeros de embarcación también realizaban capturas con asiduidad en la modalidad de cebo, algunas de impresionante porte como una gigantesca Barracuda y peces similares a nuestros pargos de exóticas especies. Gran cantidad de capturas llegaban a la superficie incompletas a causa de los tiburones, que en ocasiones no dejaban más que la cabeza y estamos hablando de peces en ocasiones de más de 10 kilos. Clavamos 6 tiburones con el jig y en todas ellas para nuestro desespero perdimos señuelo y presa, con su potente dentadura nos partían los terminales con gran facilidad y algunos tras unos minutos de angustiosa pelea que nos dejaban los brazos molidos, otros perseguían el jig hasta la misma superficie, tremendo espectáculo. Poco a poco fuimos embarcando numerosas especies. El capitán se mostraba incansable y cada pocos minutos buscaba un nuevo pesquero si cesaba la actividad, su experiencia y el GPS eran sus mejores armas y recorrimos numerosos puntos calientes del arrecife. Cada captura era una fiesta y el ambiente de camaradería muy agradable.
Ese día nos daríamos el lujo de cenar en un sitio guapo.El restaurante se encontraba en el puerto deportivo. Pedimos ostras y pescado en salsa, todo regado con un buen caldo blanco australiano. Que gozada, pero calidad precio como en España nada de nada. Luego a tomar algo por ahí y a dormir. Como anécdota, encontramos un escarabajo que emitía chirridos, Australia…
El día siguiente fue de relax, pesca en el puerto y visita a la tienda de pesca, por la tarde pillamos un bus y vuelta a Cairns. Dejamos las cosas en el Serpent Hostel y a recepción. Estábamos esperando y oímos hablar en catalán, era una familia de Barcelona, el padre la madre y su hijo de 30 años. Les contamos nuestras peripecias y nos fuimos a cenar juntos. Fuimos a comer al fish and chips pero esta vez pedimos los excelentes filetes de pescado de arrecife a la plancha, que buenos. Charlamos durante horas, era gente muy interesante, con bastante mundo y el chaval un experto en reptiles. Nos mostró un geco en la misma calle. Luego a seguir la charla a una cervecería alucinante, toda de madera y decorada con trofeos de pesca y enormes peces disecados y también trofeos de caza, excelente cerveza, muchas marcas y muy buena. Nos fuimos a dormir ya que ellos partían temprano a Cape Tribulación. El día siguiente lo pasamos también de relax, visitando la galería de arte de un fotógrafo famoso, Peter Lik, que pasada de fotos de paisajes australianos, un alucine. Compramos souvenirs, para mi hijo un colgante de diente de cocodrilo. Que ganas que tenía de ver a mis peques. Conocimos a una chica ecuatoriana profesora de baile y nos dijo que fuéramos por la noche al casino, así quedamos. Por la tarde vueltecita en Cairns y de vuelta al lodge vimos un lodge mucho más barato para mochileros royo hippy total, se llamaba Asilum y toda la gente estaba haciendo manualidades al aire libre, realmente el nombre le hacía justicia, parecía un asilo de verdad. Nos pusimos guapos y al casino. Que flipe, un montón de gente rollo pasta, entrajados y con vestidos de gala salían tambaleándose borrachos como cubas. En España ver unas mujeres tan dignas así de pedos no es muy normal. Entramos a bailar con esa chica y sus amigos un rato y luego al casino a chafardear, ya que no soy amante del juego. Montones de japoneses se jugaban cifras astronómicas y royo ludópata total muchos aborígenes jugaban a las tragaperras. Luego fuimos a una disco un rato y más tarde la última copa en la cervecería del día antes. Nos sentamos en la terraza de tranqui. Había unos 4 tipejos aussies gordos y bastante borrachos con dos aborígenes gordas y con pinta de putón. Uno de ellos me preguntó de donde éramos y fui a saludarle cuando una de las aborígenes me lanza un dólar y me dice que le traiga una cerveza, le tiré la moneda a la mesa y le dije que fuera ella. Me senté y me comentó mi compañero que estaban diciéndonos que éramos maricas, decidimos entrar en el local. Se quedaron con las ganas de calentarnos. Dentro había un par de hombres tomando una cerveza y se fueron, iban a cerrar y salimos. Los pobres que habían salido estaban sangrando y estaba la policía. Les habían pegado una paliza, a uno de ellos le habían roto la nariz, nos faltó poco. Al día siguiente a despedirnos de nuestra amiga madrileña del Cairns Museum y me fui, mi compañero salía mañana. Un porrón de horas más, pasando por Melbourne, Hong Kong y Londres en plena paranoia por los líquidos explosivos, lo tuve que facturar todo. Tengo que volver a visitar Kakadú, Isla Fraser y Uluru.
JAVIER dijo
Entretenida la lectura de vuestro viaje. H estado muy simpatica la manera de relatarlo y parecía como si os estuviera acompañando.
6 Julio 2008 | 11:26 PM